Victoria con tres torres y media

Las horas de la mañana. Esta sesión se dividió en dos, una la tarde del martes trece y otra la mañana del miércoles catorce. La última hora del día y la primera. Me gusta la limpieza de la mañana, los azules que da. Yo haciendo el gusano en el suelo con un 24 para intentar que se viera algo más que lo que suelo sacar. Victoria, angelical con la falda evasé que se hizo (demasiado) amiga del viento.

 

Victoria en el bosque de piedra

Catorce de agosto de 2019, en Madrid. Teníamos dos posibilidades, el amanecer en el Palacio Real o en las cuatro torres (que ya van a ser cinco), decidimos las torres. Buena elección, la luz de las siete de la mañana es mágica, estuvimos como hasta las diez y media.
El suelo está formado de adoquines que hacen temer una caída, con algunos puestos de la manera tradicional y otros levantados. El efecto es como el de la maqueta de una gran ciudad visto desde arriba y ahí Victoria es más que Victoria, y se arriesgaba a una mala caída y romperse algo. Así que nos mantuvimos haciendo poses, cosa rara en mi.
El vestido rojo, el cielo azul, la maqueta negra. La luz del sol viene de la derecha de la imagen, el relleno del lado izquierdo viene del sol reflejado en el edificio que tenemos fuera de cuadro a mi izquierda.

 

Victoria con el vestido rojo en las torres.

Lurkers

Made bailando en la Plaza Mayor de Madrid. Siempre congregamos cierta cantidad de público, que nunca acaba de molestarme. Forma parte de la idea del proyecto. No es una bailarina en un escenario sino una bailarina en la calle. La danza va con la persona, siempre, no algún día alguna hora, está contigo cuando paseas, cuando vives. Al rededor, por supuesto, siempre hay gente, que a veces, te mira.