Made en Madrid con sombrero negro

Era marzo de 2018, Made venía de México para usar Madrid como centro de movimiento para poder asistir a audiciones en Europa. Habíamos hablado hacía unos meses de poder hacer algunas fotos si coincidíamos. Así que fué un viaje visto y no visto. Cogí el tren en Cádiz por la mañana, me bajé en Madrid a la una y volví a las cuatro. Tuvimos ni tres horas para hacer las fotos y correr de vuelta. Anduvimos por la Plaza Mayor y al rededores, legando a la Puerta del Sol y vuelta antes de que el tráfico del centro madrileño me hiciera perder el tren.
En Madrid, por casualidad, estaban dos amigos, antiguos alumnos, María y Diego, que estuvieron ayudando y participando en la sesión.

De las mejores bailarinas con las que he colaborado. El suelo nos jugó algunas malas pasadas. La plaza Mayor no es precisamente el mejor sitio para bailar, no ya por la cantidad de gente que hay, sino por el suelo, duro, que duele al saltar, de manera que no hicimos ningún salto, todo suelo, extensiones, y búsquedas de luz entre las rendijas de las puertas. Que ya se publicarán.

 

Lurkers

Made bailando en la Plaza Mayor de Madrid. Siempre congregamos cierta cantidad de público, que nunca acaba de molestarme. Forma parte de la idea del proyecto. No es una bailarina en un escenario sino una bailarina en la calle. La danza va con la persona, siempre, no algún día alguna hora, está contigo cuando paseas, cuando vives. Al rededor, por supuesto, siempre hay gente, que a veces, te mira.