Laura Reina en estudio. Puntas y mantón.

¡Vuelta a trabajar con Laura! Después de año y medio, desde septiembre de 2017 a este noviembre de 2019.

Pero hoy, a la vuelta de dos meses de inactividad por mi parte, vamos al estudio de danza de Love 2 Dance, y prueba la sala baja. Coloco el foco nuevo a casi cuatro metros de altura, y al cabo del rato, Marta Moguer y yo decidimos olvidarnos de los focos y nos ponemos a trabajar con la luz natural que, como se ve, se cuela por la cristalera.

De Laura, que su formación en danza clásica y en española, ya que tiene las dos carreras, le permite hacer lo que hemos venido a hacer: bailar con mantón de manila y en zapatillas de puntas. Una de las bailarinas más completas y comprometidas, más libre y segura, y con las que prefiero trabajar.
El mantón, bordado por su abuela a mano. La actitud y el bien hacer, todo suyo.

 

Carlos y Elena en la Buhaira. Momentos intersticiales de la danza.

Este año Carlos y Elena estudian el segundo curso del Centro Andaluz de la Danza, del que esperamos no haya malas noticias por cierre debido a la “política cultural” de los comisarios que solo ven en la cultura “chiringuitos” que cerrar.

Este es el tipo de fotografía de danza que me gusta hacer. Una fotografía del movimiento, de la expresión, en vez de una fotografía de la pose y el dibujo. Pido a los bailarines que interpreten una variación, que la bailen, normalmente sin música, y fotografiamos los momentos intersticiales que nacen de su danza. Intento situarme lejos para no interferir en su exhibición y los dejo a su aire, como si estuvieran en un escenario. “The world is my stage” dice la frase, el mundo es mi escenario. Aquí estamos en el parque (o jardín, no recuerdo) de la Buhaira, en Sevilla, antiguos depósitos de agua de la ciudad en la época taifa.

Esta es mi vuelta a las fotos de danza despues de dos meses de parón obligado. Fueron dos sesiones hoy, una por la mañana en estudio con Laura Reina y esta de la tarde, en estdio.